viernes, 30 de diciembre de 2011

Nacimiento de la Parroquia de Santa María Micaela

Detalle del Portal
Como ya es tradicional por estas fechas, muchos centros, parroquias e incluso particulares participan en el concurso de belenes de la Ciudad. Y como también es tradición, en la Parroquia de Santa María Micaela, Fernando, uno de los sacerdotes, elabora, con mucho gusto y arte, el belén de la parroquia. 

En esta ocasión el montaje comenzó a finales del mes de noviembre, de tal manera que para la fecha marcada por el concurso, estaba todo preparado. La verdad es que todos los feligreses, y no feligreses, estábamos ansiosos por ver el resultado, que un año más no nos ha defraudado.

Este año nos sorprendió con el movimiento de algunas de las figuras y sobretodo el efecto más gracioso. María arropa y destapa al Niño en el pesebre, mientras José observa atentamente y hace el movimiento de tratar de acercarse. También uno de los Reyes Magos presenta su ofrenda y hace su reverencia a este niño que acaba de nacer. Y todo ello decorado con un bonito juego de luces que cambian haciendo el día y la noche. Todos los mínimos detalles bien estudiados, como los faroles encendidos en las esquinas de las casas, o el agua en varios sitios del poblado. Un verdadero artista nuestro Fernando.

Detalle del poblado
Quizás nos quedamos con las ganas de ver el primer premio colgado en el belén, como en años anteriores, pero no pudo ser. En esta ocasión ha sido el segundo puesto. Quizás el año próximo.

Detalle del belén

Detalle de la pastora
video

martes, 6 de diciembre de 2011

"El Soldado de los Milagros" de Melilla

Tumba del soldado de los milagros
Cuando uno va al cementerio melillense, una de las cosas que le sorprende es el cuidado de una tumba en especial. Su propietario un maño (original de Cetina, Zaragoza), al que nunca le faltan flores frescas y la tumba limpia y cuidada. Y es que Benito López Franco, más conocido en Melilla como "el soldado de los milagros", tiene una especial devoción entre los melillenses.

Por lo que he podido encontrar, Benito llegó a Melilla a principios del año 1949. Fue destinado a los Regulares de Melilla para realizar el servicio militar obligatorio. Era un joven apuesto, de metro noventa y con dotes para la música. Tocaba la guitarra y como buen maño seguro que cantaba jotas.

Al parecer en su primer año de permanencia en Melilla, tuvo una historia de amor con la hija de un alto mando militar que ya estaba comprometida. Justo cuatro días antes de marchar de permiso para visitar a su familia en Cetina, murió, de forma extraña y sospechosa, en el botiquín del cuartel. Esto ocurría el 17 de enero de 1950. Su familia inició una investigación sobre su paradero, pero las referencias que de él se tenía eran escasas. Al final descubrieron que, oficialmente, se había suicidado con una cadena de váter. El vicario de la época le negó el enterramiento en tierra sagrada y se le inhumó en una zona del cementerio antiguamente conocida como Patio Civil, boca abajo y con la cadena que supuestamente le sirvió de herramienta para su suicidio.

Flores frescas diariamente
Pero los familiares y vecinos no creyeron la versión oficial y ante todo el oscurantismo que se creó en torno a su muerte comenzaron a dudar de la versión dada. Todo esto les llevó a hacerse multitud de preguntas y a que algunos investigadores se ocuparan del caso.

En 1977 se desplazan los familiares de Benito hasta Melilla y comprueban, tras la exhumación de los restos, que presenta una herida en la cabeza. Entonces se habla de que pudo morir de un tiro en la nuca. Más tarde, el testimonio del que fuera su mejor amigo y confidente, Alfredo Marruedo, contribuye a ahondar en las tesis del asesinato. Alfredo, en 1975 había desvelado a otro compañero de cuartel, poco antes de que se licenciara, de que Benito había muerto a golpes, le rompieron la cabeza, el brazo y por supuesto la vida.

La devoción de los melillenses por este soldado comienza en antes de que sus familiares vinieran a la exhumación. Para entonces, miles de melillenses se opusieron a que se lo llevaran de Melilla y su tumba aparecía diariamente cubierta de flores. Son muchos los que se acercan a él pidiendo algún milagro, que posteriormente testimonian como cumplido. El arzobispo de Málaga ha propuesto su santificación en alguna ocasión, pero su familia se ha negado.

Tumba de Benito López Franco
Todos los años, coincidiendo con el Día de Todos los Santos, algunos familiares de Benito se desplazan a Melilla para participar en el homenaje de devoción popular que se le realiza en la Ciudad. El hoy "soldado de los milagros" está considerado como Ciudadano de Honor, llegando a tener su propia placa recuerdo en la Plaza de San Lorenzo.

Así que Zaragoza está ligada a Melilla, no sólo como ciudad militar (Zaragoza también tiene gran importancia militarmente), sino que también por los santos y buenas gentes.

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