domingo, 23 de enero de 2011

Convivencia en las fiestas religiosas

Esta entrada recoge el artículo que escribí y fue publicado en la revista Ecos del Colegio Sagrado Corazón (Corazonistas) de Zaragoza, donde se quedó un trocito de mi corazón antes de llegar a Melilla.

En Melilla, ciudad en la que ya he comentado en alguna ocasión, conviven 4 culturas con sus religiones y costumbres muy arraigadas. Tres de ellas, judaísmo (hebreos), cristianismo e islam (musulmanes), tienen raíces muy comunes. La cuarta, el hinduismo, tiene una pequeña presencia en Melilla, pero en sus tiempos fue importante y todavía hoy siguen celebrando sus fiestas y tradiciones.

Fiesta de la Navidad cristiana

A lo largo del año se van desarrollando las diferentes fiestas, como ocurre en cualquier otra ciudad de España. Comenzamos el año con fiesta. La del 1 de enero. No es propiamente una fiesta religiosa, pero el día 5 por la tarde no nos podemos perder la cabalgata de Reyes, y por supuesto el día 6 la ilusión de todos los niños y niñas melillenses echa realidad. En las familias musulmanas y hebreas este día los regalos también llegan, dependiendo de la economía familiar, ya que en muchas de ellas esta fiesta está unida a su Pascua Grande. Pero en la cabalgata te puedes encontrar, musulmanes y cristianos, unos con la ilusión de ver a su rey mago y los otros por coger el mayor número de caramelos posible.


El siguiente encuentro religioso se desarrolla en marzo o abril, Semana Santa. La tradición popular saca a las calles pasos, capirotes y sobretodo a la gente. Son populares las procesiones, en especial la del viernes noche, que es, por así decirlo, la oficial. En ella salen todas las autoridades políticas y militares de la ciudad. La segunda es el domingo de Resurrección en la que la procesión comienza a las 8 de la mañana y recorre toda la ciudad hasta que a las 7 de la tarde se encierra a la Virgen en su capilla hasta el año próximo. Una vez más musulmanes y cristianos salen a las calles. Quizás con motivos diferentes, unos el motivo es religioso, en otro es más bien molestar y reírse de que paseamos figuras por la calle. En algunas calles puedes encontrarte con una piedra volando hacia el paso.


Llegamos en mayo a la Romería del Rocío. Una forma popular de vivir la fiesta de la Virgen del Rocío. La ciudad se traslada a los Pinos, al monte. Cada uno carga con su nevera, su bolsa de bocadillos y con ganas de pasarlo bien. Allí las hermandades ponen la bebida, los pinchos y la música. Las cosas van bien hasta que llega el grupo de moros que, después de haberse tomado alguna cervecita de más, que para eso son gratis, empiezan a meter follón y a montar jaleo. Comienzan las carreras y la policía persiguiendo a cuatro niñatos moros que pretenden fastidiar la fiesta. Sobre las 6 de la tarde la gente, que todavía no se ha movido y ha aguantado la fiesta hasta entonces, empieza a movilizarse y regresar a casa. Hasta hace unos años la romería duraba todo el fin de semana. La gente montaba sus tiendas en los Pinos y allí se celebraba la fiesta, pero por culpa de los moros, que iban a liarla llegando incluso a haber puñaladas, se dejó de hacer.


En julio, el 16, viene la fiesta del Carmen. En el barrio de Korea, antiguo barrio de pescadores, sacan la Virgen del Carmen en procesión, la meten en el mar y la pasean por todo el barrio para terminar con baile y alegría. Nuevamente  nos encontramos con algunos musulmanes que no saben dejar vivir la fiesta con tranquilidad y pretenden mofarse y reírse.

Fiesta de la Januká hebrea

Durante el mes de agosto, por lo menos en este año, llega el Ramadán para los musulmanes. Las tiendas se cierran temprano. Teniendo en cuenta de que coincide con la época de calor, te puedes encontrar a muchos musulmanes que están, prácticamente el día entero, tirados a la sombra de un árbol o edificio, dejando pasar las horas para que llegue la noche y poder comenzar a comer y beber. A lo largo del día no pueden comer nada, sin embargo te encuentras cosas muy raras. De cara al exterior, a los ancianos, se cumplen las normas al pie de la letra, sin embargo en el ambiente privado se come y bebe con normalidad. Lo que peor llevo de esta fiesta del Ramadán es el olor que desprenden sus cuerpos. Según ellos no se pueden asear, por lo que el sudor se pega al cuerpo de forma desagradable y cuando estás en clase y te acercas a uno de ellos, puede llegar a darte arcadas.


La fiesta del Ramadán termina con la Pascua chica, en la que las familias se juntan y se hacen regalos, sobretodo a los niños. Todo gira entorno a la comida, el baile y la familia.


Casi coincidiendo con el final del Ramadán, por lo menos este año, ya que las fiestas musulmanas van cambiando de año en año y no tienen un día fijo, tenemos en la ciudad la fiesta de la Virgen de la Victoria. La semana de Feria es algo especial, o por lo menos lo era. Toda la ciudad se junta en la Feria, con las casetas, los tiovivos y las barracas. Pero hoy también esta fiesta va cambiando. Durante el día, como los musulmanes están con el Ramadán, los cristianos disfrutamos de las casetas, del jamoncito y de la cervecita, pero en cuanto llega la noche, la Feria se llena de moros y vuelve el bullicio, el jaleo y en muchas ocasiones los palos y las intervenciones policiales.  La mayoría de los cristianos dejamos de ir por la noche a la Feria. Hay que decir que en Melilla comienza a comerse el turrón precisamente en estas fechas. Quizás sean los turroneros, los que más beneficio sacan ya que a los musulmanes les gusta mucho el turrón y se matan por él en la Feria.


A finales de septiembre, apenas empezado el curso escolar, tenemos la fiesta de las Cabañas de los hebreos. Es un momento de purificación y limpieza que incluso les lleva a no poder salir de casa en un par de días. Los colegios paran sus clases para poder celebrarla. Y a continuación llega la fiesta de la Virgen del Pilar, que como patrona de España no se puede dejar pasar y menos en Melilla, ciudad militar por excelencia.


A finales de octubre nos llega la Fiesta de Todos los Santos, que, todos hemos unido a la fiesta de Halloween. En su origen una fiesta pagana esta de los difuntos, pero que poco a poco fue tomando cuerpo en el cristianismo y que hoy, unido al comercio y negocio, se ha convertido más en una fiesta de juerga que de tristeza por aquellas personas que nos dejaron en su momento. Pero también es motivo para celebrarlo y descansar en nuestras tareas.

Fiesta del Borrego musulmán

Metidos en noviembre nos encontramos con la fiesta musulmana de la Pascua Grande o la fiesta del Cordero (el borrego que se dice aquí). Para ellos es la fiesta mayor. Este año, tras casi 700 años sin celebrarse en España, en Melilla ha sido fiesta local. Así el 17 de noviembre tuvimos fiesta. Ahora bien, la polémica estuvo servida. Por una parte los líderes de la comunidad musulmana informaron a principios de noviembre, que la fiesta se celebraría el 18 en La Meca (la Roma de la religión musulmana). Los gobernantes de la Ciudad de Melilla se negaron a cambiar el día de fiesta, y al final parece que se arregló todo y se dejó el día 17. Pero entonces llega la historia. Los estudiantes (niños incluidos) el día 16 dejan de ir al colegio, porque tienen mucho que preparar para la fiesta. El 17 es fiesta local y mientras los no musulmanes nos incorporamos a nuestros puestos de trabajo, los musulmanes siguen de fiesta, aprovechando el 18 y 19 para convertirlos en fiesta sin más. La verdad es que en una ciudad en la que el 60% de la población es ya de religión musulmana, los colegios, comercios y centros permanecen desiertos y sin apenas movimiento. Más de 5000 borregos fueron sacrificados en estos días en la Ciudad de Melilla.


Llega diciembre con el “macropuente” de la Constitución-Inmaculada. Y es que de cinco días que tiene la semana, sólo se trabajan dos. Fiesta política y fiesta religiosa se juntan en uno y todos nos disponemos a salir de nuestros hogares por unos días y disfrutar de nieve, familia y descanso, por supuesto.


No nos hemos recuperado del puente de la Constitución y ya estamos celebrando la Navidad. Y por supuesto, en los colegios las vacaciones son largas, de hasta 15 días han llegado a ser en ocasiones. Y todos, hebreos, musulmanes y cristianos, celebramos las fiestas y paramos, aunque no tenga nada que ver con nosotros.


Como se puede ver en Melilla todos celebramos todas las fiestas religiosas que hay. E incluso los cristianos este año hemos dejado de celebrar la Virgen de la Asunción en agosto para poder celebrar el día 17 de noviembre en la fiesta del borrego.


Y termino con una pequeña anécdota ocurrida hace escasamente unas semanas y que también tiene su origen en la religión, creencias y costumbres.


En la actualidad estoy trabajando con adultos, por la mañana les damos clases de alfabetización y de educación y familia, en las que pretendemos ir enseñándoles a trabajar con sus hijos, en la educación de sus hijos, formación… Nuestro trabajo se desarrolla con mujeres (algún hombre también hay, pero son los menos), musulmanas, inmigrantes que llevan ya años en España y tienen la tarjeta de residencia. Sus hijos son nacidos en España y por lo tanto ellas, aunque con nacionalidad marroquí, son españolas de residencia.


Pues bien, dando el tema del sueño, de cómo hacer que el niño duerma correctamente, de qué hacer para que el niño duerma, una de las dinámicas que hacemos con ellas es una sesión de relajación. La mejor técnica para aprender algo es hacerlo y por lo tanto si queremos jugar con los niños, jugamos nosotros  y aprendemos. Cuando les exponemos a las mujeres que vamos a realizar la relajación, que tienen que traer una esterilla para tumbarse en el suelo y cómo la vamos a hacer, cuando lo vamos a hacer, un par de ellas levantan la mano (y la voz) y dicen que ellas no piensan hacerlo porque por su religión no pueden hacerlo. Es la primera vez que nos encontramos con esta historia. Después de explicarles por activa y por pasiva que es parte del curso, que no es nada malo…, llega el día de hacer la actividad. Estas dos que se negaban, seguían negándose y tras una nueva discusión (a gritos por su parte, porque creo que cuando se les lleva la contraria no saben hablar normal), nos dicen que si en vez de ser hombres los que dirigen la dinámica fueran mujeres, no tendrían ningún problema, pero que con nosotros, ellas no lo hacían porque su religión se lo prohíbe.


¿Influye o no la religión en nuestra vida diaria, en nuestra sociedad? Pues a decir verdad sí. Uno no entiende como es posible que no quieran que se estudie la religión como asignatura de conceptos y contenidos, sabiendo que nuestra ciudad está muy influenciada por ello. Por lo menos que sepamos de dónde vienen todas estas fiestas, por qué se celebran así, para poder respetarlas.



1 comentario:

  1. Supongo que también hay agnósticos y ateos en Melilla ¿no?

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